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La criatura del rio

La criatura del rio

Cuando era todo un adolescente teniendo yo unos 12 años vivíamos en un típico pueblo cerca de la frontera con Estados Unidos y dado el tema de la migración muchas de las casas del pueblo estaban abandonadas ya que esas familias se iban en busca del sueño americano.

Mis amigos y yo solíamos ir a jugar a las casas abandonadas, recuerdo que jugábamos al juego de los policías y ladrones.

Mi padre salía a trabajar en cuanto amanecía y una de sus reglas era que por ningún motivo fuéramos a jugar en la casa que estaba junto al río y su argumento era que podíamos resbalarnos y ahogarnos en el río.

Pero como muchos de nosotros nos gustaba el peligro un día decidimos desafiar las órdenes de nuestro padre y nos fuimos a jugar a esa casa. Al llegar todos teníamos la adrenalina por las nubes y entramos dentro de la casa la cual estaba muy sucia y llena de lodo, nadie se explicaba cómo podría estar así si no había llovido en meses. Seguimos caminando por las habitaciones hasta llegar al baño, el cual tenía un agujero muy grande y se miraba que estaba profundo, de repente escuchamos un maullido, como el de un lobo, y del agujero salió una criatura que medía alrededor de los dos metros, tenía la cara de lobo pero con cuerpo de humano cubierta de pelo. Esa criatura logro atrapar a uno de mis amigos y lo metió en el agujero, todos los demás corrimos tan rápido como pudimos gritando auxilio por todas partes.

En el trayecto a mi casa encontramos a mi padre que venía de recolectar leña y le explicamos lo que pasó, inmediatamente fue a buscar a sus amigos para ir a esa casa a buscar a nuestro amigo.

Pasaron como 5 horas antes de que mi padre llegara a la casa y cuando entró por la puerta dijo unas palabras que me aterraron “esta criatura ha despertado de nuevo, cuando yo era pequeño esta criatura también apareció junto al rio matando a más de diez niños, por eso siempre te negaba el permiso de ir a ese lugar”.

Después de esa noche jamás volví a visitar ese lugar y hasta la fecha no ha habido más víctimas porque nadie se atreve a rondar por ese lugar.

La maldición de la cabra de Billy

La maldición de la cabra de Billy

De todos los equipos de béisbol, parece que los cachorros de Chicago (Chicago Cubs) tienen la peor de las peores “maldiciones”. La maldición de la cabra, recae sobre este equipo que tiene más de 100 años sin ganar un campeonato de beisbol en las Grandes Ligas de ese deporte en Estados Unidos, con este y el incidente del gato negro de 1969 y el infame fanático Steve Bartman, los Cachorros se conocen por tener una de las maldiciones de mayor peso en la historia de las maldiciones de todos los deportes a nivel mundial.

El 6 de octubre de 1945. Billy Sianis estuvo muy pendiente de la Serie Mundial (como se le llama a la definición del campeonato de beisbol) entre los Cubs de Chicago (Cachorros) y Detroit Tigers (Tigres de Detroit). Antes de comenzar el juego Billy Sianis trató de llevar su cabra a ver el juego en el estadio. De hecho lo dejaron entrar y la cabra hasta pasto sobre la grama de la cancha. Y se sentó junto a Sianis en uno de los asientos del estadio.

Cuenta la leyenda que Sianis estaba muy enojado con muchos fanáticos que comenzaron a pedir que saliera del estadio con la cabra, pues ya comenzaba a molestar su mal olor. Este se enojó tanto que puso una maldición sobre los el equipo Cubs de Chicago, diciendo que estos jamás ganarían un campeonato.

Casualmente (o tal vez no tan casualmente), los cachorros no han regresado a la Serie Mundial desde 1945.

La maldición de la cabra estuvo muy en boga cuando el fanático Steve Bartman en Octubre 14, 2003 en el juego 6, de la serie divisional de la Liga Nacional, Los cachorros ganaban a los Marlins 3 a 0 en este juego y ganando este juego los llevaban a la tan ansiada Serie Mundial.

Cuando bateaba Luis Castillo fallo con una bola que se elevó de foul en la esquina izquierda del campo de las gradas. Moises Alou jugador de los cachorros trato de atrapar la bola dando un salto para atrapar la pelota que se dirige hacia la primera fila mientras un tipo con gafas, auriculares y un jersey también va tras la pelota. Alou es incapaz de atrapar la pelota, gesticulando hacia el fanático que evitó que él atrapara la pelota y golpeando sus manos hacia abajo. Desde ese momento, las cosas comenzaron a salirle mal a los cachorros. Alex Gonzalez deja caer una bola de rutina para ejecutar un doble play y los Marlins consiguieron anotar 8 carreras en la octava entrada para ayudarles a ganar el juego, y en el próximo partido derrotan a Kerry Wood y los cachorros no pudieron ir en busca del campeonato de serie mundial.

La pelota fue subastada y finalmente destruida en una ceremonia celebrada en el restaurante de Harry Carey en Chicago, pero por desgracia los cachorros no han vuelto a ser contendores ni de cerca para ir a una serie mundial desde el año 2003.

Otro incidente que viene a colación con la maldición de la cabra es lo que recuerda el ex jugador de los Cubs de Chicago Ron Santo cuando en un partido en el estadio Shea de Nueva York un gato negro se paseaba delante de él en el círculo de espera. Fue el día 09 de septiembre de 1969. Los cachorros tenían 1 1/2 juego de ventaja en su división y luego de ese hecho vieron como esa ventaja se desvanecía rápidamente y después de este incidente, los cachorros vieron como los milagrosos Mets de Nueva York ganaron la división y luego la Serie Mundial de 1969.

Mitos sobre espejos

Mitos sobre espejos

¿Te has fijado que los espejos casi siempre están vinculados a cosas que tienen que ver con la mala suerte? Mis familiares platican muchos mitos y leyendas cortas distintas.

Por ejemplo, la leyenda preferida es aquella que dice que si rompes un espejo (no importando del tamaño que este sea) estarás condenado a sufrir al menos de siete años de mala suerte.

Por otro lado, me gustaría mencionar que la cantidad de años varía dependiendo de la persona que te lo diga, ya que esas historias se van acomodando de acuerdo a las vivencias de cada quien.

Otro de los relatos que incluye a los espejos es que cuando una persona está a pocos minutos de morir, lo mejor es cubrir estos objetos con una tela de color oscuro (de preferencia negra o morada). No hay que olvidar que estos objetos reflejantes, en bastantes culturas son vistos como puertas o pasajes hacia otros planos.

Dicho de otra manera, si se dejan descubiertos los espejos, se corre el riesgo de que la persona no llegue al destino que verdaderamente tiene contemplado, sino que se quede vagando por una eternidad en el limbo.

Por otra parte, según diversos estudios que se han realizado en prestigiosas universidades a nivel mundial, se ha comprobado que un espejo es lo peor que puede tener en su recámara una persona que padezca desórdenes alimenticios. Ojo, no solamente me refiero a trastornos como la bulimia o la anorexia, sino también al sobrepeso u obesidad.

La razón de esto la expongo a continuación. Estos objetos reflejantes no ofrecen una imagen real de nosotros. Son varios factores los que intervienen para conseguir una perspectiva simétrica. Por ejemplo, muchas veces la curvatura, el tamaño o la distancia en la que nos situemos.

Lo que se dice es que tanto a las personas que les falta peso, como las que tienen kilos demás, observan a su figura como algo anormal. Si no se corrige esa situación con sesiones de terapia, puede conducir invariablemente a la muerte.