Archivo de la categoría: Cuentos de terror

La maldición de la gárgola

La maldición de la gárgola

Delfino era un arqueólogo dedicado a estudiar las viejas edificaciones ubicadas en zonas rurales. Uno de los sitios del que se contaban más historias de terror era el castillo de piedra que se encontraba junto al lago Naranjo.

La construcción estaba formada por varias piedras apiladas una sobre de otra, pero sin que para su unión se hubiese usado ninguna clase de cemento o mezcla. Los más allegados a Delfino, le sugirieron que fuera acompañado para que así pudiera realizar su inspección sin los riesgos de que alguna “entidad maligna” se le apareciera.

El arqueólogo, escéptico por convicción, únicamente se hizo acompañar de dos elementos: una linterna y una grabadora de mano.

– No puede haber escogido una mejor noche para esto, el cielo despejado y la luna llena, me ayudarán a apreciar mejor los detalles. Pensó.

En la puerta principal del recinto, se hallaba una gárgola tallada en mármol de aspecto más bien demoníaco. Los colmillos que emanaban de sus fauces, le hubieran puesto los pelos de punta a cualquiera. No obstante, Delfino permaneció tranquilo y hasta se dio el tiempo de tomarle varias fotografías ayudado por su teléfono móvil.

Después de eso entró al castillo y se percató de que no había mucho por documentar, dado que en las paredes no había nada más que rayones en las rocas. Impetuosamente una de las torres de la construcción comenzó a oscilar de forma errática.

A ese movimiento se le sumó un sonido penetrante y lúgubre. Aquello era como si alguien se estuviera quejando amargamente. De pronto, una porción del techo se desplomó, dejando entrar a la gárgola, la cual ahora poseía vida propia.

Del pavor, Delfino tropezó cayendo de espaldas, con lo que su rostro quedaba justamente abajo de la bestia de roca.

– Es momento de pagar tus deudas atrasadas. Hace años te robaste unas reliquias de este mismo lugar. Dijo la criatura.

– Cierto es ¿pero tú cómo lo sabes? Replicó Delfino.

– Soy el guardián de este sitio y por tu hurto, arderás en las llamas del infierno.

Nong Youhui el niño con los ojos de gato

Nong Youhui el niño con los ojos de gato

Es sabido que muchos niños nacen con anomalías de diferentes tipos, algunas más evidentes, otras no tan importantes pero en algunos casos, estas diferencias sobresalen mucho y tal es el caso de Nong Youhui, un niño nacido en China el cual es denominado “el niño con ojos de gato” El aspecto de sus ojos es realmente sorprendente, sobre todo para ser oriental, ya que en esa zona todos poseen ojos oscuros. Este pequeño, desde su nacimiento ha llamado la atención de todos, pues posee un color verdoso, a veces azulado muy poco característico para su región.

Con el tiempo, a medida que el pequeño fue creciendo, se dieron cuenta de que no era solo el color de sus ojos lo que estaba mal, sino que el pequeño lloraba cada vez que estaba cerca de la luz del día. Sus padres se dieron cuenta de que la luz solar le hacía mal a sus ojos y efectivamente, al realizarle estudios médicos descubrieron que poseía una sensibilidad enorme a varios tipos de luz, es por eso que este pequeño necesita usar unas gafas especiales con un alto filtro solar para poder salir a la calles durante el día.

Pero este no es todo el misterio de sus ojos, ya que hasta aquí podríamos decirse que se trata de un raro caso médico. El pequeño Nongpuede ver en la oscuridad. Este niño, ha demostrado de diferentes formas ante muchos medio de televisión y programas, que es completamente capaz de ver en la oscuridad, el mismo hace sus tareas en la misma, dibuja y realiza todas las actividades que hace un niño normal, pero durante la noche o bien en su habitación, encerrado donde ponen cortinas y usan diversos métodos para evitar que cualquier tipo de luz ingrese al lugar.

Todavía poco se sabe de la condición de la visión de Nong Youhui, pero no podemos negar que sus increíbles dotes asombran a todo aquel que se entera de sus habilidades sobrenaturales.

Agradecimientos a leyendasmexicanas.mx

La colina del silencio

La colina del silencio

El redactar una historia de miedo, no significa que tengamos que crear sub tramas con varios personajes para confundir al lector (cosa que hacen los cuentos de terror largos).

Dos amigos a los que les gustaba explorar la naturaleza, particularmente aquella que se puede apreciar en terrenos agrestes.

Uno de ellos conocía a la perfección la leyenda de la “Colina del silencio”, la cual decía que ningún ser vivo había podido cruzarla.

Por increíble que parezca, más de la mitad del proceso de escalada, fue muy rápido y sencillo, gracias a que iban equipados con cuerdas, calzado y tecnología de última generación como las gafas de visión nocturna, sólo por mencionar una herramienta.

A poco más de la mitad del recorrido, uno de los dos hombres vio que frente a él se alzaba un gran letrero de madera cubierto por nieve. El anuncio decía:

“Ahora que has llegado hasta aquí, te pregunto ¿Te gustaría seguir por la ruta larga o tomar el atajo? Piénsalo bien, porque el camino corto puede que no te conduzca a donde deseas”.

– Oye, ¿quién habrá escrito todo esto? Dijo uno de los exploradores.

– No lo sé, pero debe ser alguien que tenía mucha prisa, pues apenas si se entiende. Mencionó el otro.

– Tomemos el atajo. De todas formas, si no nos conviene, ahora tenemos un sistema digital que nos puede indicar en un parpadeo nuestra posición, déjame grabarla en el dispositivo. ¡Listo! Ya podemos continuar. Replicó el primero.

Dieron alrededor de 1000 pasos, cuando divisaron una gran caverna cubierta de nieve. Una vez más, a la entrada de la cueva había un letrero que decía:

“Entra aquí. El final está más cerca de lo que te imaginas. Si deseas vivir, no hables.”.

Ambos individuos hicieron lo que el anuncio les decía y al introducirse en la caverna soltaron un alarido que retumbó por todas las paredes. Hasta el más minúsculo rincón estaba repleto de esqueletos mutilados.

El ruido hizo que las estalactitas de hielo que colgaban del techo, se desprendieran, perforándoles cada una de las partes de su cuerpo. De ahí que ese sitio aún hoy se ha conocido como “la colina del silencio”.

El Tweet del alcalde

El Tweet del alcalde

Eso es lo que más odio de la política: Qué cada vez que muere un político, salen miles de personas a llorarlo, y por otro lado salen miles de personas celebrando que se murió un personaje al cual odiaban. Y justo por esa situación era la que pasaba Jon, cuando ese día se enteró, que para su alegría, el mal alcalde de su ciudad había muerto en un accidente de tránsito.

Esa tarde, Jon llegó feliz de la universidad. Y lo primero que hizo fue ir directo a su computadora y releer las noticias y alegrarse más de la muerte del alcalde. Luego entró a su cuenta en twitter para compartir su felicidad con sus amigos y seguidores, pero en la red social, el panorama era diferente al que él se imaginaba: La mayoría de gente en vez de estar feliz por la muerte del alcalde, estaba triste, y con lo único que se conseguía era con tweets que expresaban pesar por la tragedia.

No por eso Jon dejo de expresar su alegría por la muerte del alcalde, sino que se pasó la noche publicando Tweets que expresaban su felicidad por la pérdida del político, además empezó a insultar y a discutir con las personas que se sentían apesaradas por la pérdida, y como si fuera poco, se puso a hacer memes e imágenes burlonas sobre la muerte del alcalde, las cuales difundió por todo twitter.

Eran las 12:30 de la madrugada, y Jon seguía discutiendo con varios usuarios, sobre la muerte del alcalde. Estaba totalmente molesto, él no entendía como era que la gente se entristecía por la muerte de “un viejo que no había hecho nada por su ciudad y que al contrario se había robado un motón de dinero”. Así que para calmar su furia, y burlarse más de los seguidores del fallecido alcalde, empezó a enviar tweets a la propia cuenta de twitter del alcalde:

« ¿Y si eras tan bueno por qué te moriste?»; «Ya deberás estar en el infierno por ladrón». Cosas así fue las que tuiteó Jon por una hora en la cuenta del difunto, hasta que recibió una respuesta de la misma cuenta del alcalde: «Tú también eres bueno, y aun así pronto vas a morir».

Esa respuesta dejó pasmado del susto a Jon, quién intentó levantarse de su silla pero sus piernas no respondieron. Intentó apagar el computador pero tampoco pudo mover sus manos. Ni siquiera podía gritar después del susto que le provocó ver que en la pantalla del monitor automáticamente empezaban a mostrarse fotos del alcalde muerto, dentro de su ataúd.

Duró como 15 minutos, pasmado frente al monitor sin poder moverse, viendo al alcalde en el ataúd y veía como este se movía dentro. Hacía el intento de levantarse y gritar, pero no podía, estaba totalmente inmóvil.

La escena que le apareció a continuación, fue más horrorosa aún: Veía al alcalde en medio de un mar de olas de fuego y de personas siendo devoradas por éstas. «Tú también estarás conmigo aquí» Decía el finado en medio de las llamas e intentaba atraparlo detrás de la pantalla. John estaba totalmente horrorizado, y entre uno de sus miles intentos de gritar, se le salió un chillido, que despertó a los demás habitantes de la casa, los cuales acudieron rápidamente a la habitación donde éste se encontraba. Pero cuando llegaron, encontraron la habitación vacía, la computadora estaba encendida a pesar de que ya no había nadie en la silla, y por el monitor salía un pequeño hilo de humo que dejó en toda la casa un fuerte olor carne quemada.

La taberna

La taberna

A Aurelio le gustaba salir a cabalgar durante los fines de semana, pues le fascinaba la posibilidad de encontrar nuevos lugares donde poder robar.

Se encaminó con dirección a un sendero que nunca antes había transitado, el terreno era bastante inestable y al animal le costaba mucho trabajo seguir un trote constante. Poco a poco el sol se fue ocultando y unas nubes oscuras envolvieron el cielo, como si de un manto negro se tratase.

La tormenta creció rápidamente y el animal se desbocó por completo. Aurelio intentó por todos los medios posibles, frenar su endemoniada carrera, pero en eso su cabeza golpeó fuertemente contra unas ramas y perdió el conocimiento.

Pasmosamente cuando el hombre consiguió abrir los ojos, vio cómo la tempestad había amainado. Ante su mirada atónita se hallaba un poblado desolado.

– Esto es como en los cuentos de terror cortos Pensaba sarcásticamente.

Aquel lugar daba señas de que en efecto había pasado veranos mejores. Las fachadas de las edificaciones, tenían grietas y algunos locales ni siquiera contaban con su puerta de entrada.

De entre todos los establecimientos que pudo observar, hubo uno en particular que le interesó. Era una taberna, la cual se encontraba ubicada hasta el fondo. Su letrero estaba intacto. En el anuncio se podía leer “Bienvenido a la Taberna de Susy”.

Entró al lugar y lo primero que vio fue que todas las sillas estaban encima de las mesas. Además del polvo, había unas cuantas arañas y otros insectos rastreros.

Desconozco el motivo, pero Aurelio sacudió una de las mesas, acomodó los asientos en su lugar y se sentó a contemplar la barra.

– ¿Te apetece algo de beber forastero? Dijo una voz femenina.

– ¿Quién está ahí? Gritó Aurelio aterrorizado.

– Permíteme presentarme. Mi nombre es Susana Yescas Chacón, pero todos por aquí me llaman Susy. Soy la dueña de esta taberna.

Aurelio giro su cuello unos cuantos centímetros y entonces pudo observar a la que era sin dudarlo, la mujer más hermosa que había visto jamás. Era alta, de cabello negro, ojos grandes y cuerpo torneado.

Vestía una blusa de color blanco, junto con una falda larga morada y zapatos color café. Sobre su cuello descansaban varios collares de perlas.

– Creí que el pueblo estaba deshabitado, ya sabes, como lo narran en las leyendas.

– Nada de eso, lo que pasa es que los fines de semana los hombres del pueblo se llevan a sus familias a pescar al lago. De hecho, yo estaba arriba arreglando los cuartos cuando te vi entrar. ¿Si quieres puedes dormir aquí? La tarifa es muy baja.

– ¿En serio? No te creo. Si fuera como dices, no te alcanzaría el dinero para comprarte esos collares.

– Es que yo no he comprado ninguno. Todos han sido regalos de mis clientes.

– Bueno, bueno ¡muéstrame cuál será mi habitación!

– La primera de la derecha, pero déjame pasar a mi primero para encender la luz.

– Claro Susy, muchas gracias.

La taberna

Aurelio aprovechó ese momento para arrancarle a la mujer sus collares. Con un ligero jaloncito, se desprendieron fácilmente.

No obstante, antes de que pudiera correr, Susy lo tomo por el cuello obligándolo a mirarla de frente. Su bella figura se había transformado en despojos de carne y en su cuello sólo aparecían algunos cartílagos colgantes.

Aurelio murió al instante y su osamenta fue transformada en perlas.

 

La taberna